Parte 6: El síndrome de las grandes empresas y el legado del Sr. Tateishi

La lucha contra el “síndrome de la gran empresa” como Presidente

La lucha contra el “síndrome de la gran empresa” como Presidente

A través de un compromiso incesante con la I+D, OMRON pasó de ser una pequeña fábrica a un líder del sector con sistemas de información y productos diversificados. En 1979, las ventas anuales de la empresa ascendieron a 100 000 millones de yenes. Tras 46 años como President, Kazuma Tateishi cedió las riendas a su primer hijo, Takao, y asumió el cargo de Presidente.

Como Presidente, el papel del Sr. Tateishi era determinar el rumbo que debía tomar la empresa. En su mensaje de Año Nuevo a los empleados de OMRON en 1983 (el 50.º aniversario de la compañía), el Presidente Tateishi señaló que OMRON sufría el “síndrome de la gran empresa”. Dijo: “Para ocuparnos eficazmente de este problema antes de que pueda causar más daños, debemos adoptar todos un enfoque de hacer o morir”. Es esencial que transformemos OMRON en una empresa dominada por la conciencia social y el espíritu emprendedor, dos cualidades que impulsaron nuestro crecimiento en los comienzos”. Tras su discurso, los empleados se volcaron por hacer que OMRON pasara de ser una empresa sumida en el síndrome de la gran empresa a una con visión de futuro.

Presentación de OMRON Corporation

El President Yoshio Tateishi, el Presidente Takao Tateishi y el VicePresidente Nobuo Tateishi en la fiesta de inauguración.

En 1987, el Presidente Tateishi se convirtió en Executive Advisor de la empresa. Su primer hijo, Takao, fue nombrado Presidente; su segundo hijo, Nobuo, VicePresidente; y su tercer hijo, Yoshio, President. (Yoshio Tateishi es el actual Presidente).

Al considerar el futuro de la empresa, Tateishi, como Executive Advisor, se dio cuenta de que había que cambiar el nombre de la empresa; en consecuencia, pasó a llamarse “OMRON Corporation” en enero de 1990. El Sr. Tateishi expuso sus razones para el cambio de nombre de la siguiente manera:

“Nuestra empresa ha pasado por tres inauguraciones: la de su creación en 1933 como Tateisi Electric Manufacturing, la de 1948 como OMRON Tateisi Electronics Co. y la última, ahora, con la denominación OMRON Corporation.

Al principio, los medios de comunicación nacionales no sabían cómo responder al cambio. Esto se debe a que no es habitual que las empresas cambien de nombre mientras el fundador está vivo. Además, el nombre nuevo ya no contiene 'Tateisi'.

La razón del cambio es sencilla: 'Tateisi' es difícil de pronunciar para los no japoneses. En realidad, ya sabía que tendríamos que cambiar nuestro nombre en 1970, cuando OMRON emitió por primera vez bonos convertibles en Europa. Durante mi visita al continente, me di cuenta de que algún día cotizaríamos en bolsas extranjeras y nos daríamos a conocer ampliamente en todo el mundo. El sentido común me decía que había que eliminar 'Tateisi' del nombre de la empresa para facilitar su uso internacional”.

Creación de la Fundación de ciencia y tecnología de Tateishi

Creación de la Fundación de ciencia y tecnología de Tateishi

En 1990, en conmemoración del nuevo comienzo de la empresa, el Sr. Tateishi destinó parte de sus acciones a la creación de la Fundación de ciencia y tecnología de Tateishi. Como culminación del sueño de toda la vida del Sr. Tateishi de crear un centro de apoyo a la investigación científica y tecnológica, la fundación concede becas a investigadores de dentro y fuera de Japón. Al ayudar a progresar a una nueva generación de investigadores, la filosofía de gestión del Sr. Tateishi (“A la máquina, el trabajo de la máquina; al hombre, la emoción de seguir creando”) sigue viva hoy.

DESTACADO

Citas de Kazuma 6: El síndrome de la gran empresa

El “síndrome de la gran empresa” era la forma en que el Sr. Tateishi se refería a un problema que aquejaba a muchas empresas en aquella época. La expresión se convirtió en un eslogan del sector después de aparecer en varios periódicos y revistas. Al Sr. Tateishi le sorprendió su popularidad. Dijo: “En el otoño de ese año todo el mundo hablaba del síndrome de la gran empresa. En realidad, no creía que hubiera aportado nada nuevo; simplemente describía la situación que veía que se estaba produciendo en ese momento. De lo que me di cuenta fue de que nadie, ni siquiera yo mismo, quería ser el primero en manifestarse públicamente y admitir que era un problema. La única razón por la que finalmente lo hice es que ya tenía en mente varias ideas que podíamos llevar a la práctica para mejorar la situación”.

El Sr. Tateishi expuso su filosofía de gestión en un libro titulado “The Eternal Venture Spirit” (El eterno espíritu emprendedor). Centrado en el espíritu empresarial y en los procesos necesarios para ponerlo en práctica, el libro, que ha sido traducido al inglés, al chino y al ruso, ha resultado ser una guía útil para ejecutivos de empresas de todo el mundo.